jueves, 8 de mayo de 2014

¿Qué es el Marketing Sensorial?


¿Por qué poseemos los sentidos? Si tenemos la capacidad de ver, tocar, oír, oler y degustar es para comprender el mundo que nos rodea, y en esto se basa el marketing sensorial. Como utilizar estas sensaciones para que consumas o no un producto.

¿Te has puesto a analizar como seleccionas algo para tu consumo? El marketing sensorial lo está haciendo por ti. Dentro de lo que se conoce como Neuro Marketing se estudian los sentidos y la relación de estos con el inconsciente emocional y el papel fundamental que juegan en la selección de un producto frente a otro.

Dejar en solitario al sentido de la vista, con puntos de impulso para la compra o colores y escaparates atractivos, ya está más que anticuado dentro de esta rama del marketing. Muy pensado y conocido es la distribución de los productos dentro de un supermercado. Pocos saben lo que pagan algunas firmas por estar en aquellos estantes a la altura del golpe de vista de su consumidor objetivo.

Primero le sumaron la música, que de acuerdo a la impronta que quiera la firma, será rápida y pop (tiendas de moda) o lenta y tranquila (supermercados). La primera para que asocies lo moderno de la marca con un estilo de música, la segunda para que permanezcas más tiempo en el proceso de tu compra.

Dentro del marketing sensorial están explorando ahora la sinestesia o relación que existe entre todos los sentidos. Como uno de ellos puede influenciar en los otros para la selección y las emociones que disparan en el proceso de la compra.

Un claro ejemplo es el aroma en las tiendas. Actualmente se sabe que el olfato es el sentido que más rápida conexión tiene con la memoria emocional del individuo, como lo comenté en el post de “Los olores y aromas”. No es de extrañar entonces que puedas encontrar en las tiendas, un aroma característico de la firma de acuerdo a que cliente quieren llegar. Estudios han comprobado que la esencia de Rosa marroquí hace que los hombres compren más y en cambio la esencia de vainilla lo hace para las mujeres. Algunas firmas incluso han creado su propio aroma para que, no sólo lo asocies en la tienda, también fuera de ella cuando lo vuelvas a percibir.

Y no sólo en la hostería y tiendas de alimentación pueden participar los demás sentidos. Si entras a una tienda de té o café, por ejemplo, suman puntos aquellas que te ofrecen una degustación de sus productos o por el contrario, restan aquellos bares y restaurantes, donde el olor a aceite quemado, te hace el efecto contrario. Recuerdo perfectamente que en la mayoría de las tiendas en Brasil, mientras recorres y te pruebas ropa, un dependiente te ofrece un café para que te sientas más a gusto durante el proceso. También en el norte de África suelen ofrecer el famoso té moruno en las tiendas y mercadillos.

No se extrañen si en breve, dentro de una tienda de moda en España puedan saborear una copa de buen vino. Tiempo al tiempo. Ya están tardando las bodegas y las firmas de moda en ponerse de acuerdo para realizar estas experiencias de marketing sensorial. ¿No creen?

Les dejo un video enlace para que vean como en otros países se está trabajando el Marketing sensorial y las emociones en sus consumidores. Algunos muy acertados, otros… bueno… espero muchos comentarios al respecto.

Por cierto y fuera del tema, en breve daré mi última Master Class sobre Té en Madrid hasta pasado el verano. Infórmate y apúntate con un E-mail

miércoles, 2 de abril de 2014

Experiencia sensorial en la hostelería



Escena de "Cuando Harry conoció a Sally"


Para resaltar hoy en la hostelería, tanto si desea atraer o fidelizar clientes como destacar sobre la competencia, se tiene que comprender y analizar el perfil del consumidor actual que ya no busca sólo saciar su apetito, la calidad de un buen servicio, el precio asequible o un buen vino. El nuevo cliente desea una experiencia sensorial completa.

Ya existe en la actualidad, una rama del marketing ligada directamente a los sentidos que se conoce como Marketing sensorial, en un próximo post hablaré de esto.

Como dejó de ser habitual salir a comer por cualquier razón, el consumidor actual valora un conjunto de factores a la hora de seleccionar un restaurante o local, dejando sólo para aquellas ocasiones especiales reservada esta salida.

La experiencia sensorial puede dar comienzo desde antes que el cliente pise el local. Los comentarios en redes sociales, las páginas y blogs de valoración de un sitio, son el primer contacto y factor de importancia a la hora de seleccionar un restaurante. El antiguo boca a boca se ha convertido en byte a byte. Hoy pesa más cosechar buenos comentarios en las redes sociales que tener un local de moda o tener un chef o un sumiller galardonado. Todo esto no nos servirá de mucho si sumamos más comentarios negativos que positivos.

Ya en el local, los detalles del ambiente acordes con el reflejo de la impronta que queremos transmitir para la experiencia sensorial del cliente (decoración, aroma, iluminación, música, etc.) la variedad y calidad de la carta junto con una buena selección en la bodega y un precio justo, no serán los únicos factores importantes si estos no vienen acompañados de un buen servicio y la sensación o percepción por parte del cliente de haber obtenido, sin necesidad de exagerar, un mínimo trato personalizado. El factor que en definitiva será la guinda del pastel.


Crear un buen recuerdo en el cliente con todos estos factores, hará que este asocie su ocasión o evento especial a nuestro restaurante o local, logrando así su fidelización, su posterior valoración favorable en las redes sociales y contradiciendo a la regla matemática en este caso, que la suma de los factores en definitiva alteren nuestro producto mejorando y aumentando nuestros beneficios.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Memoria sensorial. El paladar sensible





Aunque a muchos les suene increíble, leyendo en diversos foros y grupos internacionales de la alimentación, me encuentro que el gusto o “paladar sensible” de los españoles, se está teniendo muy en cuenta y está bien valorado fuera.

Muchas empresas de alimentación o bebidas, a la hora de colocar o no un nuevo producto en el mercado nacional, hacen primeramente diversas encuestas y testeos para ver si encaja o no en el gusto español. Algunas recurren a los servicios de profesionales que, como en mi caso, nos dedicamos al asesoramiento, investigación, estudio y testeo de estos productos.

La memoria sensorial del consumidor español está mejorando. Basados por un lado en la famosa dieta mediterránea que utiliza productos de calidad; si a esto le sumamos la tendencia en aumento de la población hacia la alimentación sana, orgánica, bio, eco y demás epítetos danzantes en estos tiempos; el resultado es esto del “paladar sensible”.

Sé que no es bueno generalizar, ya que hay muchos factores que determinan esto del “paladar sensible” Gustos y costumbres por regiones, productos y recetas locales, la influencia de la cultura musulmana y oriental en la península con respecto al uso de especias, la variedad gastronómica, la innovación y fusión en la nueva cocina y un largo etcétera. Pero fundamentalmente creo que la memoria sensorial juega un papel fundamental en el gusto del consumidor español.

“No hay como las croquetas de mi madre” ¿Escuchó o dijo eso? “Las tortillas de patata de mi abuela no tienen competencia” esto de la memoria sensorial también tiene su lado negativo “Si el café con leche es muy claro, no es buen café” en referencia al intomable torrefacto, o “Bebido con buenos amigos sabe bien cualquier vino”. Aunque por suerte, la tendencia está cambiando hacia un refinamiento del gusto.

Últimamente también diversas tribus urbanas; foodies, bon vivants, sibaritas, gourmets, gourmands, gastrónomos o gastrósofos están a la expectativa de cualquier novedad relacionada con la alimentación que los lleve a nuevas experiencias. Por supuesto que no todos se atreverán a probarlo todo, siempre dependerá por un lado su memoria sensorial y por el otro si su bolsillo se lo permite.

Como resultado interesante de esto, son las innumerables tiendas y restaurantes especializados, que quizá en ciudades como Barcelona, Madrid o Valencia están proliferando como setas y enfocados a un cliente muy definido y fiel a sus productos, más conciente de su salud y muy interesado por las propiedades de los mismos.

Pero claro, como no todos pueden permitirse cocinar o comer comida sana, debido a la forma de vida acelerada que llevamos, a la falta de tiempo y a los costes elevados de esta alimentación “bio”; las empresas del “ponlo en el microondas y listo” están haciendo todo lo posible para atraer a estos clientes, que en definitiva son su mercado. Por suerte ya no les resulta fácil esto de “Meter gato por liebre” barato sin conservantes ni colorantes añadidos. Como tampoco a los fast food ni a las cadenas de supermercados. Sirva como ejemplo una cadena de supermercados valenciano, que viendo decrecer sus ventas en productos frescos, han recurrido al mensaje por altavoz “A partir de tal fecha, frutas y verduras con más sabor y aroma”. Están reaccionando a este paladar sensible, que por más que el tomate es de un rojo muy bonito, si no sabe ni huele a tomate no lo venden.


Por todo esto digo ¡Viva el paladar sensible! Y por si quieres saber y descubrir más sobre estos temas, te apuntas a una de mis catas o degustaciones y trataremos juntos de sorprender y mimar nuestros sentidos.

martes, 14 de enero de 2014

¿Qué sabemos de vino?


No dejan de aparecer estadísticas sobre el descenso del consumo de vino en España.

Si hiciera una encuesta entre los consumidores y no consumidores de vino preguntando ¿Cuántas variedades de uvas conoces? Seguramente la respuesta no será ni la cuarta parte de las producidas en España. Si preguntara además ¿Cuál es la diferencia entre Champagne, Cava y espumoso? O ¿Qué uvas son las usadas para preparar un cava? ¿Sabrán la respuesta?

No hablo de los que de una u otra manera está implicado en el mundo del vino. Sencillamente del público y del desconocimiento que existe en este.

Me pregunto, ¿Es muy costoso una campaña a nivel nacional donde todas las regiones se impliquen en llegar al consumidor llano? Está bien que cada región tire para su tierra, pero creo también que debería ser una prioridad para todos aunar fuerzas y así incrementar el consumo del vino en España.

Ya que importamos modas y gustos por algunas variedades y mezclas deberíamos ver además, que en otros países, la referencia para el consumo no está tanto en la zona de producción sino en la variedad o método de elaboración. Un ejemplo claro en Argentina, donde se declaró hace muy poco al vino como bebida nacional, el consumidor busca una variedad u otra de vino sin importar tanto la zona o denominación de origen. Raro es que un consumidor y no necesariamente un entendido en vinos, desconozca a que sabe un Malbec, un Pinot Noir o un Chablis.

Creo por lo tanto que se debería apostar por los monovarietales antes que las modas de coupages ensamblajes o vinos de autor. Dar a conocer y educar el paladar del consumidor debería ser una prioridad para los productores. No podremos apreciar que le aporta a un vino tres o más variedades de uva sin tener una referencia anterior en nuestros sentidos de como sabe el vino de cada una de esas uvas por separado.

Hoy en día los productores y bodegueros prefieren apostar por la exportación y no por el mercado local. Es lógico hasta un cierto punto viendo el panorama nacional, pero las bodegas pequeñas y familiares, no pueden permitirse esto. El coste y los recortes en ayudas por parte del gobierno y organismos competentes se lo ponen bastante difícil.

Pienso que es más factible para incrementar el consumo del vino una campaña de promoción con algo de sentido común, dejando un poco de lado los tecnicismos, las ferias y catas para entendidos y la fatídica etiqueta elitísta que se le colocó al mundo del vino desde hace un tiempo.

Vuelvo al ejemplo de siempre: Mi vecina Lola no sabe a qué sabe un Godello, un Syrah, un Albariño o un Pinot Noir, y si alguno de estos vinos combinará bien con sus estupendos guisos. ¿Alguien la podrá ayudar?


lunes, 24 de junio de 2013

Analogías entre el vino y el té


Tanto el vino como el té, dos bebidas milenarias, nacieron fruto de una combinación entre la casualidad, el ocio, la búsqueda del placer y la salud en la historia del hombre.

El vino que seguramente nació de preparar zumo de uva para el deleite en las mesas de los antiguos fenicios y por una casualidad en sus viajes comerciales fermentó, abrió la puerta a un placer desconocido hasta ese momento. También la leyenda más aceptada acerca del descubrimiento del té, por el siglo 250 a.c. el por entonces Emperador de China Shen-Nung, dispuso que su pueblo hirviera el agua para asegurar una buena salud y mientras esperaba que prepararan el agua que iba a beber, vio como caían unas hojas de un árbol sobre el cuenco y por otra casualidad del destino, resultó ser la primera taza placentera de té.

Las dos bebidas nacieron de una casualidad, en o para momentos de ocio, y resultaron un placer para los sentidos.

Siempre el ser humano estuvo abierto a nuevas experiencias sensoriales. Dentro de sus culturas y religiones, cada pueblo buscó un placer que abriera las puertas a sus sentidos y luego por su estudio, descubrieron también sus propiedades medicinales. Tanto el vino como el té se asentaron y popularizaron en sus comienzos gracias a una estrecha relación con lo religioso y la medicina natural. La necesidad humana de creer en un ser superior y brindarle a este, ofrendas de placeres terrenales como tributo divino, abrió paso a su popularidad como así a sus propiedades tónicas y curativas.

En América los Mayas e Incas con el cacao, el tabaco o la yerba mate. En Oriente con el vino y el té. Desconociendo estos los procesos enzimáticos y microbianos de fermentación, descubrieron por casualidad sus resultados tanto placenteros como medicinales.

Hoy en día, con la sana excusa de volver a lo natural, muchas personas están descubriendo un mundo de sensaciones y beneficios en los productos que antaño ya se utilizaban de esa manera.

Actualmente también, en algunos de los mejores restaurantes del mundo, los sumillers está sugiriendo y descubriendo la posibilidad de armonizar sus platos con té tanto como con un vino. Puedes encontrar notas de madera, florales, frutales y herbales en un té de una determinada región y tipo como lo encuentras en el vino.

Creo que una buena forma de abrirse paso a esas sensaciones es no cerrarse solo a lo conocido. Atreverse a probar, degustar y maridar diversos productos naturales y nuevos para nuestros sentidos, aporta a nuestra memoria sensorial una valiosa información para el campo que nos realicemos, sea el mundo del vino, el té, el café, los quesos o el que más te guste.

En la actualidad me dedico, entre otras cosas, a investigar y estudiar todo lo relacionado con los sentidos y su interrelación. En algunos de mis post en el blog, trato de explicar que no puedes ser sumiller o especialista en un campo, si desconoces otros. Puedo asegurar por lo tanto, que si estas en el mundo del vino o del té, aguas minerales, aceite, quesos, etc. debes experimentar con los otros mundos y abrir tu abanico cerrado de gustos. Todos te aportarán nuevas sensaciones y esto ampliará tu memoria sensorial, ese importante archivo que muchos tienen bastante olvidado.

“Verás que pequeño era el mundo que conocías el día que abras tus sentidos a nuevas experiencias”

miércoles, 29 de mayo de 2013

El Mercado de La Cámara Agraria de la Comunidad de Madrid


El primer sábado que cada mes no falto a una cita con mis sentidos. Salvo que llueva.

La Cámara Agraria de la Comunidad de Madrid lleva dos años organizando un mercado al aire libre en sus instalaciones en Paseo de Puerta del Ángel 4 en la Casa de Campo. Acercan directamente desde los productores de la Comunidad al consumidor final, productos de la región de una calidad insuperable y a precios muy económicos. Tanto es así que antes de las 10 de la mañana, que es cuando abren, la cola de gente es cada vez más grande.

Llévate una copa de cata de casa o puedes adquirir una en el mismo mercado, ya que muchos vinos y licores de pequeñas bodegas familiares que se producen en Madrid están allí. Otra cosa importante es que en la mayoría de los puestos puedes degustar sus productos antes de comprarlos. Puedo asegurar que las verduras y hortalizas que compras cosechadas el día anterior y sólo las de época, tienen todo el sabor y la frescura que tanto añoras, además de aguantar mucho tiempo en casa sin que se pasen, ya que no estuvieron en cámaras de frío. Todo directamente del productor al consumidor.

Eso si, tómalo como un paseo sin prisas ya que en cada puesto las colas son una locura! Un consejo: No ir solo, mejor uno que vaya haciendo la cola y otro probando los productos, así luego cambiar de posición para comparar calidad y precio.

Hay para todos los gustos: Quesos, yogur, miel, pan, vinos, verduras, hortalizas, frutas, aceite, productos ecológicos, cerveza, carne de cabrito, buey, cordero, cerdo, ternera y un largo etcétera.

Para disfrutar con todos los sentidos a pleno sol, en un lugar que ya les está quedando pequeño. Este sábado 1 de junio están de aniversario y prometen sorpresas. A mi me verán más feliz que una perdiz saboreando todo lo que me ofrecen, con mi carrito de la compra de discreto verde flúo y una sonrisa.

Toda la información del Mercado y la Cámara Agraria en este enlace. Los espero para conocernos personalmente.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Mercados y tiendas de barrio, los dinosaurios del siglo XXI



¿Dónde compramos lo que comemos?

“Dime lo que comes y te diré quien eres” Jean Anthelme Brillat-Savarin

 

Esta frase lo resume todo. Soy un ferviente defensor de los mercados tradicionales y de las tiendas de barrio. Lamentablemente tanto unos como otros son los dinosaurios de nuestro presente. Se van extinguiendo de a poco.

Algunos se reinventan o buscan fórmulas mágicas para continuar sobreviviendo. Están los reconvertidos a mercados gourmets (Que de mercado poco y nada); los que sacrificaron parte del mercado tradicional para que una cadena de supermercados les ayude con los gastos que supuso la modernización de los mismos; y aquellos que sin perder su formato de mercado tradicional, han apostado por atraer al turismo, ofreciendo barras de degustación, bares de tapeo, frutas troceadas y zumos recién exprimidos para tomar mientras se pasea y compra. El Mercat Central de Valencia o La Boquería en Barcelona son algunos ejemplos.

En Legazpi, Guipúzcua, los comerciantes van más allá. Te prestan el carro de la compra y si hace falta el paraguas para los días de lluvia. Pueden verlo en la nota de este enlace.

Pongo también como ejemplo uno de los mercados donde suelo comprar: El renovado Mercado de Santa María de la Cabeza en el barrio de Arganzuela. Conviven en el, puestos de toda la vida con un famoso supermercado valenciano. ¿Quién se lleva la mayor parte del pastel? ¿Es obvio no? Como que unos boquerones inviten a una ballena a compartir la comida.

Se que por las prisas de estos tiempos que nos tocan vivir, muchos preferimos comprar en un supermercado y desplazarnos en coche. Todo te lo dan muy vistoso y servido en bandejas de poliespan, envuelto en metros de polietileno luego de haber pasado por una cadena de frío y haber viajado muchos kilómetros. Generalmente tienen pocas variedades del mismo producto fresco, en algunos casos sólo una, ya que traen lo que ellos quieren que consumas. El sabor y aroma ni por asomo se parece a lo que es. Pocas personas conocen si son de temporada, la procedencia de lo que compran e incluso si ese brillo y color que tiene el tomate es totalmente natural.

Decir que no voy al “super” sería mentir descaradamente, pero no compro todo allí.

Los productos frescos; las verduras y frutas, carnes, fiambres, quesos, pescados, las especias, los vinos y un largo etcétera, prefiero comprarlos en los puestos del mercado. ¿Son más caros? Quizá si en algunos. ¿Son de mejor calidad? Sin lugar a dudas. La calidad y frescura no tienen comparación. ¿Me lleva más tiempo? Si, pero mis sentidos y mi salud lo agradecen, además puedo oler y probar antes de comprar, compartir recetas y trucos con los comerciantes y las vecinas, arreglar la economía y la política como expertos y mientras esperamos nuestro turno siempre nos recibirán con una sonrisa nuestro carnicero o con una broma fácil el pescadero.

El comprar en un mercado tradicional y en las tiendas de barrio tiene como principal atractivo que TU ELIGES lo que quieres comprar y consumir, su procedencia, calidad, cantidad y precio. Tienes todas las variedades a tu disposición; tomates de Murcia, de Valencia, de Castilla León o lo que es mejor, de tu propia provincia, ayudando a tu bolsillo ya que suele ser más económico y al productor local. Puedes comprar sólo lo que vas a consumir, evitando el tirar comida. El trato personalizado, ser cliente de un puesto, el buen hacer y estar del comerciante que conoce cuales son tus gustos, la calidad y frescura de los productos. Las tiendas de barrio y mercado tradicional  no pueden desaparecer, como tampoco la famosa pregunta: ¿Quién da la vez?

Comprar en el supermercado te brinda la facilidad, la celeridad y el precio de tener en un mismo sitio todo pero, ¿Vale la pena? ¿Es de calidad todo? ¿Realmente eliges lo que consumes? ¿Cuánto te aguantan los plátanos que compras antes de ponerse negros como un carbón? ¿Saben a plátano?

Mi fidelidad a estos comerciantes del mercado tradicional y de las tiendas del barrio me llevará pronto a crear una ONG para su preservación. Espero no llegar a eso, por lo pronto mi vecina Doña Lola y yo, nos calzamos nuestros viejos y renovados carritos de la compra cada uno y nos vamos al mercado tradicional, que conversar mientras se camina es la red social más antigua, además de una sana costumbre y lamentablemente otro dinosaurio que se extingue.